Desperté y aun no sé cuántas
horas llevo inconsciente o cuantos días, solo sé que estoy en las celdas
tratando de imaginar que salió mal, como es que nos atraparon si todo iba bien.
Número 666 – Grite – pero nadie respondió, al parecer solo yo estaba en este
lugar ¿Que habrá pasado con ella? ¿Estará viva? ¿La estarán torturando? Solo de
pensar eso mi cuerpo se estremeció del miedo, tengo que buscar la manera de
salir de aquí y ver que ella este con vida.
Escuche unos pasos así que fingí que
seguía inconsciente, pero a estos hijos de puta no les importo y aun así me
golpearon para despertarme, lo que no duro mucho, pues ya tenía rato de estar
consciente, lo poco que pude ver era que uno de los lideres era número 106,
luego alguien dijo lo siguiente “Llévenlo al cuarto de 205 para que lo vaya
preparando” ¿Preparando para qué? –Pensé – el miedo me tenía tan sumiso que no
pude ni gritar, aunque sería en vano porque nadie me iba a escuchar.
Subimos al área de la mansión en
donde están los cuartos de tortura que vimos en los monitores la última vez– alguien
grito ayuda – era la voz de numero 666 – Que mierda le están haciendo – Grite –
por primera vez en todo este tiempo, golpee a uno de ellos, quise soltarme y
salir corriendo pero era algo difícil, volvieron a golpearme hasta dejarme
inconsciente nuevamente.
Supongo que desperté a los
minutos porque aún seguía escuchando los gritos de 666. Me encontraba en una
especie de cama, pero era dura lo que significa que era la cama de tortura, en
eso se acercó alguien, supongo que era el líder número 106.
Fueron las 3 horas más horribles de mi vida, hubiera deseado que me mataran de un golpe me hicieron las cosas
más horribles que un humano le puede hacer a otro, me golpearon con una especie
de látigo con púas unas treinta y cinco veces, me dieron toques eléctricos cada
tres minutos, me arrancaron las uñas de los dedos del pies, era tanto el dolor
que me desmaye, despertando nuevamente por el mismo sufrimiento – Esto es todo
por hoy – Dijo – maldito hijo de puta – respondí – lo que hizo que me golpeara
en la boca.
Me llevaron casi de arrastra a la
celda ya que mi cuerpo no concebía dar un paso de tanto dolor, lo único bueno
de todo esto, es que en la misma celda que me tenían también estaba numero 666,
quien tenía la mirada perdida y el brillo de sus ojos ya había desaparecido.
-¿Que te hicieron estos hijos de
puta? – pregunte deseando que ella no contestara.
Solo aparto la mirada de la mía,
me dolía verla así, fui yo quien le prometió cuidarla de todos estos, pero no
pude hacer nada por ella.
-¿Qué te hicieron? – dijo al
tiempo de unos 20 minutos.
- lo que hayan hecho de mi no tiene
importancia- Respondí.
Empezó a llorar, lo único que
pude hacer fue abrazarla, aunque mi cuerpo y seguro que el de ella no
soportaban el roce. Todo estará bien – Dije – saldremos de aquí, sé que algo se
nos ocurrirá – al fin me dio la mirada, pero sus ojos aún seguían sin brillo –
¿Que te hicieron ahí? – pregunte.
-Abusaron sexualmente de mi cuanto quisieron – contesto – Me golpearon con una especie de látigo con púas, me dieron toques electricos cada 10 minutos – continuo diciendo – Ni aun perro le harían
esto que me hicieron a mí –finalizo- su mirada ahora contenía odio.
Esa noche se quedó dormida en mis
brazos, a las dos horas me quede dormido ya que seguro mañana iba hacer otro
día horrible.
Nos despertaron mojándonos como a
perros callejeros, luego entro la líder número 06, quien procedió a limpiarnos
las heridas para que no se nos infectaran.
-Su desobediencia está siendo
perdonada – nos dijo
-Cierra la puta boca – conteste –
no saben nada de perdón, todos ustedes se quemaran en el infierno por ser unos
hijos de puta – grite.
-Terminaras de ser perdonado en
la plaza, cuanto de tu cuerpo salga la última gota de sangre- dijo y siguió
limpiando las heridas de 666.
No supe que decir, el solo pensar
que nos mataran me dejaba sin palabras, luego prosiguió a limpiar mis heridas,
limitándose a darme la mirada - ¿Mi desobediencia está siendo perdonada? – Pensé
– sus conceptos de perdón es tan mas perdidos que sus almas.
Se levantó y salió de la celda, volvimos
a quedar solos, al parecer no tenían a nadie más que a nosotros ahí, teníamos
mucha hambre, lo que para mí fue bueno porque al fin sentía algo que no era
miedo.
-Ni tú, ni yo moriremos en este
maldito lugar, eso te lo juro –dije
-Me alegra saber eso, porque todo
este puto dolor me hizo pensar en cómo podremos salir de aquí. –Contesto – pero
para eso necesitamos estar en los cuartos de tortura – Finalizo.
Le dije que descansáramos así
agarraríamos algo de fuerza, si mi cerebro no me falla hoy es el día lunes, o
sea que mañana martes nos estarán torturando de nuevo.
*****
Hace 10 minutos que sonaron las
sirenas del pueblo todos se deben de estar alistando para la hora de adorar,
mientras que algunos de los lideres deben de estarse alistando para torturarnos
o matarnos, por desgracia las celdas las tienen bien protegidas y no podremos
escapar en su ausencia.
Nuevamente llego número 06,
supongo que llegaba a limpiarnos las heridas otra vez, pero antes de que
abriera la celda alguien le dijo que la necesitaban en la plaza, así que se
marchó, los líderes volverían a la mansión a eso de las 1 de la tarde, así que
teníamos tiempo para planear como escapar.
-Podemos buscar con que
defendernos en los cuartos de tortura – dije.
-Sera difícil – Contesto número
666 – Pero no es una mala idea – finalizo.
Nuestro plan era este, cuando nos
llevaran al cuarto de tortura, encontraríamos la forma de usar las mismas herramientas
con que nos torturan para defendernos, quien saliera primero del cuarto
buscaría al otro, si todo lo hacíamos bien no iba a salir nada mal, aunque en todos
los cuartos del lugar tenían cámaras, casi nadie las vigilaba, así que eso
estaba a nuestro favor.
El tiempo pasó lento, cada
segundo era más eterno que el anterior. Por fin llegaron a traernos y aun me
costaba caminar, ya que me habían arrancado las uñas de los dedos del pies. Esta
vez nos metieron a ambos al mismo cuarto, pero tenían a unas diez personas más,
solo conocía a unas tres y eran número 450 – él se encargaba de repartir los
alimentos, varias veces me tocó trabajar con él – también estaba 266 – ella era
encargada de explicarle a las nuevos de
cómo funcionaban las cosas en el pueblo – por ultimo reconocí a número 999 – él
era el que estaba hablando sobre el motín con número 105 – también estaban
veinte líderes más, los cuales no sé quiénes eran porque todos iban con esas
batas negras y máscaras.
-¿Porque nos traen aquí?
–Pregunte
Nadie respondió a mi pregunta,
luego empezaron a sacar sus armas de tortura, de las diez personas que tenían,
tres eran mujeres, uno de los líderes ordeno sacar algo llamado “La pera de la
angustia” – ¿Que objeto será eso? – Pensé- Luego agarraron a número 266 y a las
otras dos, las amarraron en la cama de tortura, con las piernas abiertas, pensé
que las violarían en frente de nosotros, pero fue algo peor que eso.
“La pera de la angustia” era un
instrumento de tortura consistente en un objeto metálico con forma de pera que
era introducido en la vagina de la víctima. Una vez en el interior, se abría,
produciendo numerosos desgarros en el útero.
Le introdujeron el instrumento en
la vagina a cada una de ellas, sus gritos eran tan escalofriantes, me sentí
asqueado al ver tanta brutalidad, numero 666 estaba llorando, gritando que las
dejaran, que no las siguieran lastimando, pero los lideres gozaban con todo ese
espectáculo, a las 2 horas, las tres mujeres muriendo desangradas.
Ahora era el turno de los hombres
dijo una de las líderes, saquen la “Cuna de Judas”-Grito esta. Los tenían
suspendidos, mientras les preguntaban quienes más formaban parte de esa
rebelión, ni uno de ellos confesaba nada.
“La cuna de judas” consistía en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se
alza a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la
punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo
de cómo evolucionara la confesión, a eso de las 6 de la noche todos ya habían
muerto lentamente.
Ahora solo estábamos 666 y yo,
con esos hijos de puta, pero nos sacaron del cuarto y nos llevaron nuevamente a
la celda. Aún seguía horrorizado con esa escena tan aterradora, las lágrimas no
me dejaban de salir, mi cuerpo temblaba, pero tuve que agarrar fuerzas para
controlar a número 666, ya que ella estaba peor que yo.
-¡Vendrán por nosotros! –Dijo 666.
-Cállateee –Grite – No puedes
seguir así, es cierto que lo que nos
paso es horrible y todo lo que vimos también, pero tenemos que tener calma para
poder salir de esta- finalice.
-Perr. Perdón –La expresión de su
cara era más serena.
-¿Confías en mí? –Pregunte
-¡Si! –Respondió – Si confió en
ti número 996.
- Yo te protegeré, no dejare que
te vuelvan a tocar estos hijos de puta.
La noche era tan silenciosa que
escuchábamos hasta el caer de una hoja, pero todo estuvo tranquilo, nadie llego
a la celda en toda la noche y madrugada, lo que significa que no nos mataran
aun ¿Por qué no nos han matado? – Pregunte a 666.
-Aun no le encuentro respuesta a
eso- respondió.
*****
Han pasado dos días y aún siguen
sin sacarnos de las celdas, hemos
pensado que nos quieren matar de hambre, pero será más lento porque podríamos
vivir así entre 4 y 25 semanas. Escuchamos algunos pasos era numero 06 quien
llego a revisar si nuestras heridas no habían empeorado. Ella ordeno que nos
llevaran a los cuarto de torturas, los cuales ella llamo “Los cuartos del
perdón y salvación”. ¿Perdón y salvación? –me dije a mi mismo – que lastima me
das –Grite- no sabes ni el concepto de la mierda que hablas.
Nos llevaron al cuarto en donde
habíamos estado la última vez, todos están
desnudos y se cubrían los rostros con unas mascaras oscuras, ¿qué pensaban
hacernos esta vez? tenía tantas ganas de salir corriendo pero lo único que pude
hacer fue sostener la mano de 666 y darle a entender de que no se preocupe que
no permitiré que ninguno de estos cerdos la vuelva a lastimar.
Nos pusieron en medio de todos,
empezaron a golpearnos con los látigos con púas, protegí a 666 lo más que pude,
abrazándola y recibiendo todos los golpes, el sonido de como mi piel y carne
era desgarrada era peor que el dolor, pero hice lo que prometí, la protegí y
resulto menos daña que yo.
Nos tiraron a una esquina del
cuarto, ignorándonos empezaron una especie de orgía entre todos, era asqueroso
ya que estaban llenos de sangre, era mi sangre y tal vez la de 666, malditos
enfermos les grite, pero estaban en esa especie de ritual que me ignoraron,
terminando nos llevaron a la celda.
-Gracias –Dijo 666
-Te dije que no te iban a
lastimar.
-Pero ahora tu estas peor que
antes.
-Tranquila, me recuperare.
Sonó la sirena del pueblo, lo que
significa que no había amanecido a la hora que nos llevaron, por suerte
dormiremos unas horas para recuperar algo de fuerzas, pero en eso entro número
06, quien limpio mis heridas y algunas de 666.
*****
He despertado y el cuerpo me
duele tanto que he gritado del dolor, pero al ver a 666 algo me dio fuerzas,
resistiré por ella, la sacare de este maldito lugar, se lo prometí y no la
defraudare una vez más.
Levántense –Nos gritaron- lo que
significa que vamos otra vez al cuarto de tortura. Nuevamente nos metieron a
los dos al mismo cuarto, ahora solo habían 3 líderes, dos hombres y una mujer,
empezaron a sacar sus herramientas, volví a ver a 666 y su mirada estaba
perdida otra vez, lo que me hizo recordar la última vez que le había visto así,
fue cuestión de segundos que descifré su miedo y que esas herramientas eran las
que habían usado para torturarla.
Agárrenla ordeno una de las
líderes –Nooo, por favor noo- gritaba número 666, pero a esos hijos de puta no
les importo, cuando la tenían reaccione y agarre una especie de bisturí, lo que
use para defenderla, le corre la yugular a uno de ellos, lo que hizo que
soltaran a número 666, quien luego agarro lo que usaban para electrocutarnos y
se defendió, dejando inconsciente a los otros dos líderes, hice lo que tenía
que hacer, así que termine matándolos, eran ellos o nosotros.
Aun nerviosos salimos del cuarto,
con miedo de ser encontrados, si eso llegara a pasar ahora si nos matarían,
pasamos nuevamente por las celdas para salir por la entrada trasera, no sabemos
que nos encontraremos afuera, estamos tan débiles que no sabemos si llegaremos
lejos, pero teníamos que intentarlo.
La puerta se estaba abriendo y el
miedo nos paralizo, para nuestra suerte eran número 350 y otras cinco personas
más, quienes venían a rescatarnos, sentí gran alivio. En nuestro camino hacia
el bosque, ellos nos contaron que eran parte del motín, pero tenían que
salvarnos antes de tomar el pueblo, porque nosotros éramos su arma secreta para
que el pueblo abriera los ojos, ya que éramos los únicos que habíamos
presenciado todo. En eso sonó la alarma, pero aun no era noche, lo que
significa que todo mundo volvió a sus casas y ellos venían de cacería.
-Mierda –Grito número 350 –
Apresúrense, nos vienen pisando los talones.
Tome la mano de numero 666 y nos
echamos a correr, aunque el dolor que teníamos era bien fuerte, pero nuestras
ganas de sobrevivir juntos era más grande, así que habíamos tomado una buena
distancia de los lideres, pero no podemos confiarnos, la última vez nos pasó
así.
-Por ahí no –Grito número 666
–Ahí hay alguien escondido – finalizo.
-Es uno de nosotros –dijo número 350.
Estábamos cerca de salir cuando
escuchamos disparos, los cuales alcanzaron a uno del grupo de numero 550.
Seguimos corriendo hasta cruzar la valla, por fin salimos de los límites del
pueblo, pero no nos podíamos confiar, así que corrimos hasta que nuestros pies
se agotaran.
Ya era de noche y no se veía
movimiento alguno en ese lado del bosque, lo que significa que los líderes no
cruzaron la valla. Volví a ver a mi lado y ahí estaba ella, un poco golpeada,
cansada y frágil, que a la luz de la luna me hizo pensar que era la chica más
fuerte y preciosa que había visto en mi vida, era número 666 a la cual prometí cuidar
y sacar de ese maldito lugar y lo había cumplido, dándome cuenta que aun la
sostenía de la mano la solté inmediatamente.
Volviéndome a ver y dándome un
beso en la mejilla me dijo –Gracias número 996- Respondí con una especie de sonrisa- tomándole la mano otra vez .

No hay comentarios.:
Publicar un comentario