sábado, 25 de julio de 2015

El pueblo del pecado: El cuarto del perdón y salvación.








Desperté y aun no sé cuántas horas llevo inconsciente o cuantos días, solo sé que estoy en las celdas tratando de imaginar que salió mal, como es que nos atraparon si todo iba bien. Número 666 – Grite – pero nadie respondió, al parecer solo yo estaba en este lugar ¿Que habrá pasado con ella? ¿Estará viva? ¿La estarán torturando? Solo de pensar eso mi cuerpo se estremeció del miedo, tengo que buscar la manera de salir de aquí y ver que ella este con vida.
Escuche unos pasos así que fingí que seguía inconsciente, pero a estos hijos de puta no les importo y aun así me golpearon para despertarme, lo que no duro mucho, pues ya tenía rato de estar consciente, lo poco que pude ver era que uno de los lideres era número 106, luego alguien dijo lo siguiente “Llévenlo al cuarto de 205 para que lo vaya preparando” ¿Preparando para qué? –Pensé – el miedo me tenía tan sumiso que no pude ni gritar, aunque sería en vano porque nadie me iba a escuchar.
Subimos al área de la mansión en donde están los cuartos de tortura que vimos en los monitores la última vez– alguien grito ayuda – era la voz de numero 666 – Que mierda le están haciendo – Grite – por primera vez en todo este tiempo, golpee a uno de ellos, quise soltarme y salir corriendo pero era algo difícil, volvieron a golpearme hasta dejarme inconsciente nuevamente.
Supongo que desperté a los minutos porque aún seguía escuchando los gritos de 666. Me encontraba en una especie de cama, pero era dura lo que significa que era la cama de tortura, en eso se acercó alguien, supongo que era el líder número 106.
Fueron las 3 horas más horribles de mi vida, hubiera deseado que me mataran de un golpe me hicieron las cosas más horribles que un humano le puede hacer a otro, me golpearon con una especie de látigo con púas unas treinta y cinco veces, me dieron toques eléctricos cada tres minutos, me arrancaron las uñas de los dedos del pies, era tanto el dolor que me desmaye, despertando nuevamente por el mismo sufrimiento – Esto es todo por hoy – Dijo – maldito hijo de puta – respondí – lo que hizo que me golpeara en la boca.
Me llevaron casi de arrastra a la celda ya que mi cuerpo no concebía dar un paso de tanto dolor, lo único bueno de todo esto, es que en la misma celda que me tenían también estaba numero 666, quien tenía la mirada perdida y el brillo de sus ojos ya había desaparecido.
-¿Que te hicieron estos hijos de puta? – pregunte deseando que ella no contestara.
Solo aparto la mirada de la mía, me dolía verla así, fui yo quien le prometió cuidarla de todos estos, pero no pude hacer nada por ella.
-¿Qué te hicieron? – dijo al tiempo de unos 20 minutos.
- lo que hayan hecho de mi no tiene importancia- Respondí.
Empezó a llorar, lo único que pude hacer fue abrazarla, aunque mi cuerpo y seguro que el de ella no soportaban el roce. Todo estará bien – Dije – saldremos de aquí, sé que algo se nos ocurrirá – al fin me dio la mirada, pero sus ojos aún seguían sin brillo – ¿Que te hicieron ahí? – pregunte.
-Abusaron sexualmente de mi cuanto quisieron – contesto – Me golpearon con una especie de látigo con púas, me dieron toques electricos cada 10 minutos – continuo diciendo – Ni aun perro le harían esto que me hicieron a mí –finalizo- su mirada ahora contenía odio.
Esa noche se quedó dormida en mis brazos, a las dos horas me quede dormido ya que seguro mañana iba hacer otro día horrible.
Nos despertaron mojándonos como a perros callejeros, luego entro la líder número 06, quien procedió a limpiarnos las heridas para que no se nos infectaran.
-Su desobediencia está siendo perdonada – nos dijo
-Cierra la puta boca – conteste – no saben nada de perdón, todos ustedes se quemaran en el infierno por ser unos hijos de puta – grite.
-Terminaras de ser perdonado en la plaza, cuanto de tu cuerpo salga la última gota de sangre- dijo y siguió limpiando las heridas de 666.
No supe que decir, el solo pensar que nos mataran me dejaba sin palabras, luego prosiguió a limpiar mis heridas, limitándose a darme la mirada - ¿Mi desobediencia está siendo perdonada? – Pensé – sus conceptos de perdón es tan mas perdidos que sus almas.
Se levantó y salió de la celda, volvimos a quedar solos, al parecer no tenían a nadie más que a nosotros ahí, teníamos mucha hambre, lo que para mí fue bueno porque al fin sentía algo que no era miedo.
-Ni tú, ni yo moriremos en este maldito lugar, eso te lo juro –dije
-Me alegra saber eso, porque todo este puto dolor me hizo pensar en cómo podremos salir de aquí. –Contesto – pero para eso necesitamos estar en los cuartos de tortura – Finalizo.
Le dije que descansáramos así agarraríamos algo de fuerza, si mi cerebro no me falla hoy es el día lunes, o sea que mañana martes nos estarán torturando de nuevo.

*****


Hace 10 minutos que sonaron las sirenas del pueblo todos se deben de estar alistando para la hora de adorar, mientras que algunos de los lideres deben de estarse alistando para torturarnos o matarnos, por desgracia las celdas las tienen bien protegidas y no podremos escapar en su ausencia.
Nuevamente llego número 06, supongo que llegaba a limpiarnos las heridas otra vez, pero antes de que abriera la celda alguien le dijo que la necesitaban en la plaza, así que se marchó, los líderes volverían a la mansión a eso de las 1 de la tarde, así que teníamos tiempo para planear como escapar.
-Podemos buscar con que defendernos en los cuartos de tortura – dije.
-Sera difícil – Contesto número 666 – Pero no es una mala idea – finalizo.
Nuestro plan era este, cuando nos llevaran al cuarto de tortura, encontraríamos la forma de usar las mismas herramientas con que nos torturan para defendernos, quien saliera primero del cuarto buscaría al otro, si todo lo hacíamos bien no iba a salir nada mal, aunque en todos los cuartos del lugar tenían cámaras, casi nadie las vigilaba, así que eso estaba a nuestro favor. 

El tiempo pasó lento, cada segundo era más eterno que el anterior. Por fin llegaron a traernos y aun me costaba caminar, ya que me habían  arrancado las uñas de los dedos del pies. Esta vez nos metieron a ambos al mismo cuarto, pero tenían a unas diez personas más, solo conocía a unas tres y eran número 450 – él se encargaba de repartir los alimentos, varias veces me tocó trabajar con él – también estaba 266 – ella era encargada de  explicarle a las nuevos de cómo funcionaban las cosas en el pueblo – por ultimo reconocí a número 999 – él era el que estaba hablando sobre el motín con número 105 – también estaban veinte líderes más, los cuales no sé quiénes eran porque todos iban con esas batas negras y máscaras.
-¿Porque nos traen aquí? –Pregunte
Nadie respondió a mi pregunta, luego empezaron a sacar sus armas de tortura, de las diez personas que tenían, tres eran mujeres, uno de los líderes ordeno sacar algo llamado “La pera de la angustia” – ¿Que objeto será eso? – Pensé- Luego agarraron a número 266 y a las otras dos, las amarraron en la cama de tortura, con las piernas abiertas, pensé que las violarían en frente de nosotros, pero fue algo peor que eso.
“La pera de la angustia” era un instrumento de tortura consistente en un objeto metálico con forma de pera que era introducido en la vagina de la víctima. Una vez en el interior, se abría, produciendo numerosos desgarros en el útero.
Le introdujeron el instrumento en la vagina a cada una de ellas, sus gritos eran tan escalofriantes, me sentí asqueado al ver tanta brutalidad, numero 666 estaba llorando, gritando que las dejaran, que no las siguieran lastimando, pero los lideres gozaban con todo ese espectáculo, a las 2 horas, las tres mujeres muriendo desangradas.
Ahora era el turno de los hombres dijo una de las líderes, saquen la “Cuna de Judas”-Grito esta. Los tenían suspendidos, mientras les preguntaban quienes más formaban parte de esa rebelión, ni uno de ellos confesaba nada.
 “La cuna de judas” consistía  en una pirámide puntiaguda, sobre la cual se alza a la víctima para después dejarla caer una o varias veces, de modo que la punta topara con la zona genital o anal con mayor o menor presión dependiendo de cómo evolucionara la confesión, a eso de las 6 de la noche todos ya habían muerto lentamente.
Ahora solo estábamos 666 y yo, con esos hijos de puta, pero nos sacaron del cuarto y nos llevaron nuevamente a la celda. Aún seguía horrorizado con esa escena tan aterradora, las lágrimas no me dejaban de salir, mi cuerpo temblaba, pero tuve que agarrar fuerzas para controlar a número 666, ya que ella estaba peor que yo.
-¡Vendrán por nosotros! –Dijo 666.
-Cállateee –Grite – No puedes seguir así, es cierto que  lo que nos paso es horrible y todo lo que vimos también, pero tenemos que tener calma para poder salir de esta- finalice.
-Perr. Perdón –La expresión de su cara era más serena.
-¿Confías en mí? –Pregunte
-¡Si! –Respondió – Si confió en ti número 996.
- Yo te protegeré, no dejare que te vuelvan a tocar estos hijos de puta.

La noche era tan silenciosa que escuchábamos hasta el caer de una hoja, pero todo estuvo tranquilo, nadie llego a la celda en toda la noche y madrugada, lo que significa que no nos mataran aun ¿Por qué no nos han matado? – Pregunte a 666.
-Aun no le encuentro respuesta a eso- respondió.

*****

Han pasado dos días y aún siguen sin sacarnos de  las celdas, hemos pensado que nos quieren matar de hambre, pero será más lento porque podríamos vivir así entre 4 y 25 semanas. Escuchamos algunos pasos era numero 06 quien llego a revisar si nuestras heridas no habían empeorado. Ella ordeno que nos llevaran a los cuarto de torturas, los cuales ella llamo “Los cuartos del perdón y salvación”. ¿Perdón y salvación? –me dije a mi mismo – que lastima me das –Grite- no sabes ni el concepto de la mierda que hablas.
Nos llevaron al cuarto en donde habíamos estado la última vez,  todos están desnudos y se cubrían los rostros con unas mascaras oscuras, ¿qué pensaban hacernos esta vez? tenía tantas ganas de salir corriendo pero lo único que pude hacer fue sostener la mano de 666 y darle a entender de que no se preocupe que no permitiré que ninguno de estos cerdos la vuelva a lastimar.
Nos pusieron en medio de todos, empezaron a golpearnos con los látigos con púas, protegí a 666 lo más que pude, abrazándola y recibiendo todos los golpes, el sonido de como mi piel y carne era desgarrada era peor que el dolor, pero hice lo que prometí, la protegí y resulto menos daña que yo.
Nos tiraron a una esquina del cuarto, ignorándonos empezaron una especie de orgía entre todos, era asqueroso ya que estaban llenos de sangre, era mi sangre y tal vez la de 666, malditos enfermos les grite, pero estaban en esa especie de ritual que me ignoraron, terminando nos llevaron a la celda.
-Gracias –Dijo 666
-Te dije que no te iban a lastimar.
-Pero ahora tu estas peor que antes.
-Tranquila, me recuperare.
Sonó la sirena del pueblo, lo que significa que no había amanecido a la hora que nos llevaron, por suerte dormiremos unas horas para recuperar algo de fuerzas, pero en eso entro número 06, quien limpio mis heridas y algunas de 666. 

*****

He despertado y el cuerpo me duele tanto que he gritado del dolor, pero al ver a 666 algo me dio fuerzas, resistiré por ella, la sacare de este maldito lugar, se lo prometí y no la defraudare una vez más.
Levántense –Nos gritaron- lo que significa que vamos otra vez al cuarto de tortura. Nuevamente nos metieron a los dos al mismo cuarto, ahora solo habían 3 líderes, dos hombres y una mujer, empezaron a sacar sus herramientas, volví a ver a 666 y su mirada estaba perdida otra vez, lo que me hizo recordar la última vez que le había visto así, fue cuestión de segundos que descifré su miedo y que esas herramientas eran las que habían usado para torturarla.
Agárrenla ordeno una de las líderes –Nooo, por favor noo- gritaba número 666, pero a esos hijos de puta no les importo, cuando la tenían reaccione y agarre una especie de bisturí, lo que use para defenderla, le corre la yugular a uno de ellos, lo que hizo que soltaran a número 666, quien luego agarro lo que usaban para electrocutarnos y se defendió, dejando inconsciente a los otros dos líderes, hice lo que tenía que hacer, así que termine matándolos, eran ellos o nosotros.
Aun nerviosos salimos del cuarto, con miedo de ser encontrados, si eso llegara a pasar ahora si nos matarían, pasamos nuevamente por las celdas para salir por la entrada trasera, no sabemos que nos encontraremos afuera, estamos tan débiles que no sabemos si llegaremos lejos, pero teníamos que intentarlo.
La puerta se estaba abriendo y el miedo nos paralizo, para nuestra suerte eran número 350 y otras cinco personas más, quienes venían a rescatarnos, sentí gran alivio. En nuestro camino hacia el bosque, ellos nos contaron que eran parte del motín, pero tenían que salvarnos antes de tomar el pueblo, porque nosotros éramos su arma secreta para que el pueblo abriera los ojos, ya que éramos los únicos que habíamos presenciado todo. En eso sonó la alarma, pero aun no era noche, lo que significa que todo mundo volvió a sus casas y ellos venían de cacería.
-Mierda –Grito número 350 – Apresúrense, nos vienen pisando los talones.
Tome la mano de numero 666 y nos echamos a correr, aunque el dolor que teníamos era bien fuerte, pero nuestras ganas de sobrevivir juntos era más grande, así que habíamos tomado una buena distancia de los lideres, pero no podemos confiarnos, la última vez nos pasó así.
-Por ahí no –Grito número 666 –Ahí hay alguien escondido – finalizo.  
-Es uno de nosotros –dijo número 350.
Estábamos cerca de salir cuando escuchamos disparos, los cuales alcanzaron a uno del grupo de numero 550. Seguimos corriendo hasta cruzar la valla, por fin salimos de los límites del pueblo, pero no nos podíamos confiar, así que corrimos hasta que nuestros pies se agotaran.


Ya era de noche y no se veía movimiento alguno en ese lado del bosque, lo que significa que los líderes no cruzaron la valla. Volví a ver a mi lado y ahí estaba ella, un poco golpeada, cansada y frágil, que a la luz de la luna me hizo pensar que era la chica más fuerte y preciosa que había visto en mi vida, era número 666 a la cual prometí cuidar y sacar de ese maldito lugar y lo había cumplido, dándome cuenta que aun la sostenía de la mano la solté inmediatamente.
Volviéndome a ver y dándome un beso en la mejilla me dijo –Gracias número 996- Respondí con una especie de sonrisa- tomándole la mano  otra vez .

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